Perdedores

 Nosotros, ¿perdedores?

Tal vez.

Hemos vivido demasiado

como para salir ilesos.


Hemos perdido, sí.

Personas.

Nombres que aún duelen al decirse.

Miradas que ya no vuelven.


Dejamos atrás

dolor acumulado,

soledades sin testigos,

la desidia

y este desierto 

que aprendimos a llamar camino.


¿Perdedores?

No.

Porque la esperanza

no estaba en vencer, sino en resistir.

Estaba en seguir andando

cuando era más fácil parecerse a ellos.

La esperanza era no ser como ellos.

Quizá eso nos separe.

Quizá —solo quizá—

ganemos precisamente

en todo lo que perdimos.


Y aunque sangremos memoria,

aunque carguemos ausencia,

no somos perdedores por eso.

Somos los que no se rindieron

al simple precio de ganar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Entre rosas y gaviotas... no sé

Soy... poesía

Postureo, S.A.