Zombis


Votar, pagar y callar.
Ese es el credo.

Zombis, borregos,
ovejas obedientes,
hormigas en fila,
un rebaño de ciegos.

De casa al trabajo,
del trabajo a casa;
la misma ruta,
la misma jaula,
el mismo día disfrazado de calendario.

Como presos bien alimentados:
un rato de patio,
algo de comida
y de nuevo a la celda.

Pantallas, vídeos y redes,
el ruido que nos distrae,
la luz que nos adormece,
las cadenas que ya nadie ve.

La cabeza vacía,
una mascarilla,
una papeleta,
una urna.

Impuestos, facturas,
consumo sin descanso;
comprar para olvidar,
trabajar para comprar.

Y la vida pasa, vuela,
llevándose los sueños
que una vez tuvimos,
los que prometimos perseguir.

Al final, ¿Qué nos queda?

Un ejército de zombis,
de borregos dóciles,
de ovejas que caminan juntas
sin preguntarse nunca
quién les enseñó el camino.




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