Mi manera más eterna de existir será morir

Cuando el tiempo termine de pronunciar mi nombre,

y la tierra reclame lo que siempre fue suyo,

de mi descomposición nacerán flores

que no sabrán nada de mis errores.

 

Quizá sea entonces cuando por fin sirva para algo:

alimentar la belleza sin tocarla,

dar color al mundo sin mancharlo,

sostener la vida desde el silencio.

 

Porque fui torpe con el amor.

Hice llorar a los únicos ojos

que alguna vez quisieron verme feliz.

Y aún cargo esa tristeza

como quien lleva invierno bajo la piel.

 

Pero tal vez la naturaleza sea más sabia que yo.

Quizá convierta mis ruinas en jardines,

mis culpas en raíces...,

y mis restos en pétalos que se abran al sol.

 

Así, donde yo termine,

algo hermoso comenzará.




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