Aquello que ya no somos
Aquello que ya no somos
(Un poema a los que alguna vez fueron amigos)
Callamos. Sonreímos. Nos miramos. Complicidad.
Un augurio de otros tiempos se cuela en el aire,
como polvo viejo que al removerse
aún duele en los ojos.
Pasado atrás, pero no tan lejos.
Un guiño. ¿Qué más da?
Os echo de menos. Aunque no lo diga.
Aunque no lo digáis.
Amistad perdida, maltrecha por el tiempo,
por el orgullo, por la vida que no espera.
Sonreímos de nuevo,
más por nostalgia que por alegría.
Abrazos. Un “¿qué tal?”
y un “joder… lo que podíamos haber sido.”
Y en ese instante —breve, ingenuo, casi eterno —
volvemos a tener quince años. Sin culpas. Sin prisa.
Después, cada uno a su sombra, cada uno a su esquina.
Pero con el alma un poco menos rota.
Como si por un (puto) segundo hubiéramos sido de nuevo
aquello que ya no somos.
Comentarios
Publicar un comentario