Cenizas y Conquistas

 Como Nerón ante el incendio de su propia Roma,

contemplo el desastre mientras pulso la lira;

me bato en la arena, gladiador sin escolta,

y para tus ojos, mi pecho es el Coliseo que te mira.


​Busco el equilibrio en este talón de Aquiles,

siendo el telón de fondo de una guerra ya perdida,

pues caí en la playa de una Troya de sombras

donde mi única gloria es saberte mi herida.


​Te querré siendo Asturias, rincón de resistencia,

sin corona que me pese, ni un dios que me nombre;

el último refugio frente a la indiferencia,

la cuna de un reino que no sabe de normas.


​Y aunque seas América, vasta y lejana,

tierra desconocida que otros quieren reclamar,

seré yo el navío que en tu costa descansa,

dispuesto a perderse para poderte encontrar.


​Pues si para la gente no eras más que el silencio,

un rostro en la turba, un detalle profundo...

para ellos, no eras nadie, lo entiendo,

pero es que para mí, tú eras todo el mundo.

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