Hoy me fallé
Hoy me fallé,
como tantas otras veces,
y en ese gesto torpe
sentí fallarle al mundo entero.
También.
Hoy me odié,
un odio injusto
donde arrastré los nombres de
quienes amaba
al mismo abismo.
Hoy fracasé.
Caí.
Y en esa maldita caída
arrastré las manos que se tendían
para salvarme.
Me abandoné.
Fui valle de lágrimas,
depresión honda entre montañas de
silencio,
eco de un grito al que nunca pedí
auxilio.
Te perdí. Me perdí.
Me rompí en mil intentos de ser
fuerte,
en promesas que no supe cumplir,
en noches donde respirar dolía
y amanecer parecía una traición.
Y en el suelo,
con la culpa pesando cual piedra,
descubrí algo pequeño, invisible...,
y es que seguía vivo.
Pero tal vez mañana,
con manos temblorosas y el miedo en
la voz,
pueda recoger mis pedazos,
pedirme perdón,
y volver a intentar quedarme.
No por valentía,
sino por cansancio de huir de mí.
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