Terrorista internacional
El amor era un terrorista sin bandera.
Lanzaba besos como granadas
y dejaba corazones ardiendo
en las aceras.
Las caricias viajaban ocultas
como espías bajo la ropa,
y en cada cama había soldados
derrotados
haciendo del deseo su última trinchera.
Se amaban a traición.
Con la boca llena de pólvora
y poesía.
Disparaban miradas al pecho
hasta sembrar de ruinas toda
la madrugada.
Porque el amor no salva:
invade.
Entra como el caballo en
Troya,
silencioso y hermoso,
y cuando quieres darte cuenta
ya tienes la guerra viviendo
en la cabeza.
Por ti se incendiaron
imperios,
se escribieron epopeyas y
funerales.
Roma al revés: amor.
Ruina para unos,
para otros la única patria
posible.
Maldito terrorista del alma,
todo lo puedes y todo lo
dueles.
Dejas flores bomba en las
manos,
atentados de sueños en los
hoteles,
cadáveres de insomnio bajo
las sábanas.
Y, aun así,
a pesar de disparar directo al
pecho,
y hacer del mundo un
campo de heridas,
a pesar de ello... seguimos buscándote.
Porque nadie escapa
de aquello que lo destruye
tan bellamente.

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