Como las calaveras

 Escribo estos sentimientos secos pues ya no

quedan lágrimas en mis dedos ni mucho

menos mirar en mis ojos ante el trasfondo

del mundo moderno que ha perdido su

sangre sentido y pensamiento


Auspiciado por el lamento, grito en silencio y

escribo mudo más no hay letras en mi boca

que describan el aullido triste y certero que

espera al futuro robado de los niños, callo sin

alma pues presto a defenderme de mis

demonios, de la usura que ha hipotecado el

terruño de mierda que han dejado como un

solar.


Sordos están mis ojos que no quieren ni

pueden escuchar los sollozos de las ruinas

de lo que un día fue bello, de las columnas,

capiteles, capillas, letras capitales y del

gótico de los corazones que lo intentaron

pues mis ojos no escuchan la música del

pasado por miedo a confundir sus sinfonías

en acordes parlamentarios , confusos ídolos

de otros ladrones.


Escribo pues, a pesar de tener solamente la

voz, el pueblo se ve mudo por temor a no ser

como los demás, borregos, a no encajar en

la desventura de la vida idílica que les

vendieron y que ya no sabe ni siquiera si la

quiere. Escribo porque ya no hay voz ni

oídos prestos a escuchar, solo hay rejas

revestidas de falsa libertad, atrapados en su

juego en el hemicirco de 4 gatos que

patrullan nuestras vidas como si fuésemos

sus raspas de pescado.


Olvido entonces el sentir desdichado, la

pena amarga del haber luchado y perdido,

olvido mi alma y el pesar tan arduo de una

armadura oxidada pero río, sin embargo,

como las calaveras, y eso nadie nos lo podrá

quitar jamás.

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