Qué difícil es morir

 Qué difícil es morir

 

Qué difícil es morir.

Antes hay que pagar deudas,

cada día más,

como si fueran nuestro seguro de vida.

Hay que abrigarse,

pagar,

votar,

callar,

sobrevivir…

y a veces, con suerte,

llegar a fin de mes.

No podemos morir

con tanto que abonar,

con tanto que deber.

Así estamos:

condenados, sí,

condenados a vivir.

Cobardes sin más,

esclavos dormidos,

anestesiados,

viviendo entre cadenas,

ojos cerrados,

bocas silenciadas,

montañas de deudas,

cuentas en rojo,

encerrados,

con bozales de rutina.

Qué bello sería morir

si al menos nos dejaran luchar.

Qué bello sería luchar,

y en la pelea,

al fin,

ser testigos de la verdad.

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