Silencio de Invierno
Silencio de Invierno
Hay un rincón del alma donde no entra la luz,
una estancia
vacía, con la sombra desnuda
de lo que un día
fue latido y latido,
y hoy no es más
que un simple y sordo eco.
Las paredes
respiran mi nombre en voz baja,
como si doliera
decirlo.
No hay reloj que
no se burle del tiempo
cuando los días
pesan más que los años.
Los pasos no
hacen ruido.
La casa -si aún puede llamarse así-
me mira sin
ojos, me abraza sin brazos,
me deja partir
sin irme.
Afuera, los
árboles también están solos.
Se les caen las hojas como a mí la esperanza,
una a una, sin
escándalo, sin avisarlo,
con esa
elegancia cruel de lo inevitable.
Quisiera
escribirte,
pero ya no sé si
existes,
o si fuiste
apenas un reflejo
en el cristal
empañado de mis deseos.
Y aún así te
espero.
Como ese faro que espera a un barco que ya se hundió,
como la lluvia
esperaba a la tierra seca,
Comentarios
Publicar un comentario