Campos de Flandes

Campos de Flandes – John McCrae (1872–1918)


Poema: In Flanders Fields (1915).


Contexto: Un poema escrito por un teniente coronel, médico canadiense, durante la I Guerra Mundial. Lo escribe tras la muerte de un amigo muy querido, caído en batalla. 


Fragmento:

“In Flanders fields the poppies blow
Between the crosses, row on row…”


En la cultura bélica, se convirtió en el himno del recuerdo de los caídos. Las amapolas rojas son el recuerdo de la memoria y el sacrificio, también una comparación con la sangre. Mientras que la carga simbólica, el sentido del poema, el signo, pone de manifiesto la voz de los muertos reclamando a los vivos que continúen la lucha. se puede hablar, grosso modo, de lamento y exhortación.

En la película La Guerra de John McCarae: en los Campos de Flandes (1998), como su propio título sugiere, se puede observar claramente el impacto del poema del autor, inspirándose la trama central en la batalla de Ypres -acaecida durante la I Guerra Mundial-.  La película es una descripción de la guerra, la crueldad, el llanto, la vida en trinchera y camaradería desde el punto de vista de los ingleses. Es un documental sobre el autor del poema -médico y soldado canadiense-. Este film explora su vida y obra centrándose en la historia de cómo lo escribió y el trasfondo que hay detrás -la muerte de su amigo en la batalla de Ypres, 1915-.

Como se ha mencionado, el poema hace alusión a las amapolas que crecían sobre las tumbas de los caídos, convirtiéndose esta flor en un símbolo universal de recuerdo en los conflictos armados, sobre todo en el Imperio Británico. 


POEMA

En los campos de Flandes florecen las amapolas
entre las cruces, fila tras fila,
que marcan nuestro lugar; y en el cielo
las alondras, aún cantando con valentía, vuelan
apenas se oyen entre los cañones.

Somos los muertos. Hace pocos días
vivíamos, sentíamos el amanecer, veíamos el resplandor del atardecer,
amábamos y éramos amados, y ahora yacemos
en los campos de Flandes.

Toma nuestra lucha con el enemigo:
a ti, de manos que fallan, arrojamos la antorcha;
sé tuyo el sostenerla en alto.
Si rompes la fe con nosotros que morimos,
no dormiremos, aunque florezcan las amapolas
en los campos de Flandes.

 


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