Del reloj y el instante
Del reloj y el instante
Había una vez un Reloj que
contaba segundos como si fueran suspiros que nadie escuchaba.
Vivía colgado en la pared del
mundo, marcando el paso de todo, sin moverse del lugar.
Un día conoció al Instante.
Pequeño. Brillante. Efímero.
Pero eterno en su forma de
quedarse.
El Reloj le dijo:
—Yo soy el tiempo. Te dibujo, te
nombro, te encierro. Sin mí, no existirías.
Y el Instante respondió:
—Y sin mí, tú no tendrías
sentido. Yo soy la chispa. El beso. La carcajada que no sabes medir. El momento
en que dos personas se miran y el mundo se detiene sin que tú lo marques.
El Reloj, por primera vez, se
atrasó. Se quedó en silencio. Y entendió.
Desde entonces, cada vez que
alguien ama, que alguien ríe, que alguien elige quedarse sin saber por qué...
el Reloj para un segundo.
Y el Instante, vive para siempre.

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