Te pienso aún

Te pienso aún


Te pienso en las calles que ya no recorres,

en la taza que se enfría sin tus manos cerca,

en la lluvia, esa que cae como si supiera

que el cielo, sin ti, también llora a escondidas.

 

Te echo de menos en lo simple:

en el gesto torpe de ponerme la camisa,

en los libros que dejaste abiertos

como si algún día volvieras a leerme.

 

Hay una forma tuya en mi silencio,

una especie de eco que no se va,

como si tu nombre se hubiese quedado

pegado a las paredes de este lugar.

 

Y aún así, no te culpo por la distancia.

Amarte fue una verdad tan suave,

tan honda, que incluso en tu ausencia

me sostengo en lo que fuiste para mí.


No sé si el viento te roza con mis palabras,

o si en alguna noche también me nombras.

Pero yo, sin prisa, sin ruido

te amo igual, aunque no estés.

 

***


Por ello, eres la ausencia que pesa, 

el latido prestado, 

y aún así te amo 

—aunque el tiempo te haya llevado.

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