Te pienso aún
Te pienso aún
Te pienso en las calles que ya no recorres,
en la taza que
se enfría sin tus manos cerca,
en la lluvia,
esa que cae como si supiera
que el cielo,
sin ti, también llora a escondidas.
Te echo de
menos en lo simple:
en el gesto
torpe de ponerme la camisa,
en los libros
que dejaste abiertos
como si algún
día volvieras a leerme.
Hay una forma
tuya en mi silencio,
una especie de
eco que no se va,
como si tu
nombre se hubiese quedado
pegado a las
paredes de este lugar.
Y aún así, no
te culpo por la distancia.
Amarte fue una
verdad tan suave,
tan honda, que
incluso en tu ausencia
me sostengo en
lo que fuiste para mí.
No sé si el
viento te roza con mis palabras,
o si en alguna
noche también me nombras.
Pero yo, sin
prisa, sin ruido
te amo igual,
aunque no estés.
Por ello, eres la ausencia que pesa,
el latido prestado,
y aún así te amo
—aunque el tiempo te
haya llevado.
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