A la sangre del pueblo (un Dos de mayo)
A la sangre del pueblo (un Dos de mayo)
Madrid, tu pecho ruge en la alborada,
la injusta bota
oprime tus canciones,
mas surge el
pueblo, fiel a sus pasiones,
con alma en
fuego y frente levantada.
No hay lanza
aquí, ni espada bien templada,
sólo cuchillos,
gritos, corazones,
y un odio puro,
flor de los rincones
donde la patria
llora acorralada.
El suelo
tiembla, el cielo se estremece,
la historia
graba nombres sin blasones
que el mármol
frío en sombras no adormece.
Y aunque la
muerte calle las canciones,
su eco en cada
plaza resplandece:
¡libertad que
nace en rojas pasiones!
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