Un café cualquiera
Un café cualquiera
donde el sol se desangra,
me siento a esperar,
el adiós de la tarde.
La ciudad late cansina,
con sus ruidos y su dolor,
pero en este rincón,
me siento vivir.
La taza de café vacía,
es un espejo que refleja,
mi alma cansada y vieja,
que busca un refugio.
Pero no hay refugio,
solo la ciudad que late,
y yo que sigo esperando,
el adiós de la tarde.
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