Todo lo que aún arde
Todo lo que aún arde
Hay un lugar
donde la luz se posa
en los hombros
del recuerdo,
donde el
silencio no duele,
sino que
abraza.
Ahí, justo ahí,
empieza la vida
cuando ya
creías que se había ido.
La vida no es
una línea recta,
es una curva
que a veces aprieta,
un sendero con
barro y estrellas,
con bancos
vacíos que esperan
y charcos donde
se reflejan
las versiones
antiguas de uno mismo.
Hay días que
llegan con el olor del pan recién hecho
y otros con el
frío de una carta nunca enviada.
Pero ambos te
construyen.
Ambos te
enseñan que sentir
es un
privilegio tan salvaje
como sagrado.
El amor no
siempre entra con ruido.
A veces se
desliza con una manta al atardecer,
con los dedos
que te rozan sin querer
y se quedan sin
pedir permiso.
Es en los
gestos pequeños donde vive lo inmenso.
En los
silencios compartidos
donde el alma
se desnuda sin miedo.
La amistad es
esa luz que no ciega,
pero nunca se
apaga.
Una voz que
conoce tu sombra
y aun así
decide quedarse.
Es volver a la
risa sin tener que explicarla,
sentir que el tiempo no ha pasado
aunque hayan
pasado todos los inviernos.
Y sí, también
hay tristeza.
Esa que llega
sin aviso
y te tumba con
las manos en el pecho.
Pero hasta ella
tiene algo de belleza:
te recuerda que
estás vivo,
que aún duele
porque aún amas,
porque aún
recuerdas.
Entonces
respira.
Mira el cielo,
aunque esté nublado.
Siente cómo la
tierra aún te sostiene,
cómo el viento
te nombra
aunque tú no te
reconozcas.
Porque mientras
algo dentro de ti arda,
aunque sea una
chispa,
aún hay camino.
Aún hay poema.
Aún hay vida.
Me encanta
ResponderEliminarQue bonita es la vida aún con sus tropiezos,me ha gustado mucho .
ResponderEliminargracias
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