Manual de instrucciones (perdido)
Manual de instrucciones (perdido)
la vida es una broma pesada, pero igual me la tomo en serio porque es mía
Nadie te dice que la vida no tiene música de fondo.
Solo hay ruido, y tú, afinando a ciegas
con las manos sucias y el alma en huelga.
Te enseñan a decir “gracias” aunque estés tragando fuego,
a sonreír para no incomodar y a perder con elegancia
mientras el
mundo aplaude al que hace trampas.
Te venden
frases como templos:
“El tiempo todo lo cura”, “Todo pasa por algo”,
“Sé positivo”... Como si el dolor escuchara refranes.
Pero luego -entre el caos, la ironía, y esa rutina que huele a nada-
hay un gesto.
Una mirada que
no juzga.
Una canción
vieja que aún sabe a casa.
Un amor torpe
pero terco.
Y entonces, sin que entiendas por qué,
te levantas
otra vez.
No por heroísmo, ni por épica,
sino porque, joder, sigues aquí.
Y eso, a veces,
es lo más
valiente que se puede ser.
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