Amarte no me salva, pero me sostiene

 Amarte no me salva, pero me sostiene


No voy a decir que me salvas.

No eres un milagro.

No viniste a curarme la herida que ni yo entiendo.

Pero -joder- cómo sostienes.

Sostienes cuando todo pesa más de lo que muestro,

cuando me encierro detrás del sarcasmo

como quien se abriga con una reja.

Sostienes sin prometerme luz,

solo con estar.

No es que seas perfecta.

No quiero que lo seas.

Tienes ese caos que me desarma,

esa risa que rompe el guion,

y esa forma de mirarme

como si aún valiera la pena quedarte.

No me das paz,

me das algo mejor:

una guerra en la que quiero pelear

porque estás del otro lado de la trinchera

sosteniendo mi mano

y no un arma.

Amarte no me salva.

Pero hace que cada día

duela un poco menos.

Y a veces, eso

es más que suficiente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Entre rosas y gaviotas... no sé

Soy... poesía

Postureo, S.A.